
La junta directiva del Canal de Panamá (ACP) demanda más información sobre las familias que se verán afectadas ante la posible construcción del embalse en río Indio, ubicado en la provincia de Colón, e identificado como una de las opciones más viables para enfrentar a futuro la disponibilidad de agua para la operación del Canal.
Desde hace más de 10 años el Canal de Panamá estudia alternativas de nuevas fuentes de agua que logren satisfacer el crecimiento del consumo de agua humano y la operatividad de la vía. El impacto del fenómeno de El Niño obligó al Canal a establecer un calado máximo de 44 pies y a reducir el número de tránsitos diarios de 36 a 32.
Recientemente un estudio del cuerpo de ingenieros de Estados Unidos confirmó que la opción de río Indio es la más viable para solucionar el problema del agua a largo plazo. Sin embargo, antes de adoptar la decisión hace falta definir varias cosas.
La primera es que el Canal presente la opción al Ejecutivo como parte de las soluciones del plan hídrico. Pero esto no ha ocurrido porque los directivos de la vía solicitaron un censo actualizado de la cantidad de familias (eran 10.000) que se verán afectadas con la construcción del embalse y dónde están ubicadas, adicional a las personas que viven río abajo.
Esto obligó a los funcionarios del Canal a realizar un trabajo de campo con el propósito de determinar cuántas familias viven en la zona inundable. Este trabajo aún no termina, por lo tanto no hay una fecha en el calendario para el encuentro con el Ejecutivo.
Río Indio, a pesar de ser hasta el momento la opción más viable, resulta un tema sumamente sensible por las protestas que otrora despertó en los moradores por la construcción del embalse. La oposición hizo que en 2008, cuando se planteó el referéndum para la ampliación del Canal de Panamá, se promulgara la Ley 28 de 2008 que aunque dio luz verde a la ampliación, quitó al Canal la facultad de construir nuevos embalses fuera de la cuenca. Mientras la ley esté vigente, el Canal no puede construir ningún tipo de embalse para la operación de la vía.
Lo que sí ha definido el administrador del Canal, Ricaurte ‘Catín’ Vásquez, es que en mayo de 2024 tendrá el pliego de condiciones listo para licitación. Así lo indicó este martes a los medios en un conversatorio que tenía como objetivo aclarar ciertas informaciones sobre la vía, así como desmitificar el proceso de las subastas de paso para los buques sin reservación. Un tema que recientemente tomó beligerancia por los $2,4 millones que pagó un petrolero por el cupo.
El Canal avanza en los pliegos de licitación de río Indio para salir al mercado de forma inmediata en mayo próximo a un costo aproximado de $890 millones con el propósito de iniciar la construcción en enero de 2025, en plena temporada seca. Pero una vez construido el embalse, tomará un par de años que se llene con agua de lluvia.
El Canal tiene presupuestados $1.800 millones para la solución del programa hídrico.
Otro paso importante que interviene en la decisión de rio Indio es quién se hará cargo del proyecto, el Ejecutivo o el Canal. Si es el último, entonces se requiere de la modificación de la Ley 28 para que faculte al Canal en la construcción del embalse fuera de la cuenca. Y si lo hace el Ejecutivo, deberá hacerlo en un año electoral donde tendrán que medir el capital político para lidiar con las comunidades afectadas, que ya tienen una relación con el Canal desde hace años.
Para ello se requiere un trabajo socioambiental, conversar con los moradores y proporcionarles una reubicación digna. La experiencia del Canal en la cuenca hidrográfica ha sido exitosa. “Nosotros creemos que tenemos las credenciales para poder hacerlo, pero hay que tomar la decisión”, aseveró Vásquez.
En la búsqueda de alternativas para disponer de agua, la ACP analiza también la siembra de nubes que puede tener un costo aproximado de $1 millón cada procedimiento. Catín indicó que adelantan estudios con una empresa especialista en el tema, aunque hasta el momento requieren un cálculo de la velocidad del viento y la dirección que podría arrastrar la lluvia para evitar que sea fuera de la cuenca del Canal, donde se necesita el agua.
